La columna vertebral, formada por segmentos óseos llamados vértebras, sostiene y protege la médula espinal del animal. Entre las vértebras hay un disco que, al desplazarse o romperse, provoca una hernia, una enfermedad degenerativa que ejerce una presión excesiva sobre la medula y nervios de la columna del animal.
Las causas de la enfermedad pueden ser traumatismos, infecciones, malas posturas, debilitamiento de los músculos e incluso herencia. Algunas razas están predispuestas a desarrollar la enfermedad, como por ejemplo el Dachshound, más conocidos como “Salchichas”, los perros de esta raza tienen más probabilidades de desarrollar esta disfunción debido a la anatomía de su columna y un deterioro temprano de sus discos intervertebrales. Pero a pesar de esto, cualquier otra raza puede desarrollar la patología.
Los síntomas dependen de la intensidad de la crisis, que puede ser aguda o crónica. La mayoría de las veces, los síntomas son agudos. El perro está bien y de repente se vuelve más letárgico y pierde el movimiento de sus patas. Los síntomas también varían según el área de la columna afectada. Las hernias lumbosacras, que afectan la columna entre las vértebras de L4 a S3, pueden provocar parálisis, pérdida de control de las heces y la orina y pueden dejar el ano flácido.En las hernias toracolumbares, entre las vértebras T3-L3, puede haber dolor más intenso, postura arqueada de cifosis, paraplejía, pérdida de sensibilidad en los miembros inferiores y falta de control al defecar y orinar.Para estos dos tipos de hernia, existe una clasificación de cinco niveles. El primero, Grado 1, puede provocar un ligero dolor en la zona afectada, pero sin alteraciones notables en la función nerviosa. Los animales se mueven, pero evitan los movimientos bruscos, por ejemplo, subir escaleras. En el grado 2, sienten un dolor más intenso y poseen movilidad o rango de movimientos reducidos, pueden caminar y mantenerse de pie, pero no con normalidad. En el grado 3, visible pérdida de movilidad, el perro no está estable, ni puede ponerse en pie ni caminar. En cuarto grado, tiene parálisis, pero conserva la sensibilidad de los miembros inferiores. El último y peor grado, además de todos los síntomas, el animal deja de sentir sus patas.Las hernias cervicales son más dolorosas y graves. No necesariamente hay cuadriplejía, pero puede suceder. El cuello y las extremidades comienzan a tener dolor y rigidez. Además de los síntomas ya mencionados, puede producirse dolor intenso y muerte.El pre-diagnóstico se realiza mediante exámenes clínicos, neurológicos. Exámenes más modernos, como la tomografía o resonancia magnética ayudan a diagnosticar la enfermedad.El tratamiento se basará en la respuesta neurológica, la ubicación de la hernia y el grado de lesión. Hay dos tipos: clínico o quirúrgico. El primero es más convencional y está elaborado a base de terapia medicamentosa y fisioterapia lo cual se realiza en los grados más leves de la hernia, el segundo es a base de terapia medicamentosa, cirugía y fisioterapia lo cual se realiza en los grados más graves de heriación.

